martes, 4 de octubre de 2011

Sobre los temas en Gubern

Estimados alumnos,


Oscar Muñoz, artista visual de Colombia

La lectura del primer capítulo del libro de Roman Gubern debe contemplar los siguientes temas, que ustedes deben explicar en su bitácora electrónica.


1) ¿Qué quiere decir Gubern cuando afirma que ante ciertas imágenes tenemos la ilusión de estar frente al referente y no frente a la COPIA?
2) ¿Que quiere decir cuando afirma que la imagen es un simulacro y una imitación realista?
3) ¿A qué le llama imagen críptico-simbólica?
4) ¿A qué le llama pulsión escópica y pulsión icónica? ¿Cuál es la diferencia entre ambas?
5) ¿A qué le llama imagen laberinto?
6) ¿Por qué afirma que la percepción visual no es automática, sino una compleja elaboración cognitiva de los datos?
7) ¿Qué tienen que ver los condicionamientos socioculturales y personales en la percepción?
8) ¿Por qué afirma que la imagen icónica es una convención plástica motivada?
9) ¿Por qué se estima que cada cultura es un conjunto de sistemas simbólicos?






martes, 27 de septiembre de 2011

Sobre la semiótica y la famosa triada de Pierce


A la semiótica se le conoce como la ciencia de los signos. Su fundador es Charles Pierce y él postuló que una imagen, entendida como un signo, consiste en una relación triádica. De tal modo, un signo es una relación entre tres elementos:

1) El signo, o representamen (objeto representado que está en lugar de otra cosa) El signo está en lugar de algo.
2) El objeto mismo
3) El interpretante
Guy Bourdin

De acuerdo a Francisca Pérez Carreño, para Charles Pierce cualquier cosa puede ser un signo, para ello es preciso que pueda interpretarse y usarse como signo. “Según la relación del representamen con su objeto, los signos se dividen en íconos, índices y símbolos". 

En La semiótica. Teorías del signo y el lenguaje en la historia, Mauricio Beuchot afirma que la semiótica es la ciencia que estudia los signos que forman parte de lenguajes o sistemas. Mientras que la lingüística estudia al signo lingüístico, la semiótica estudia todos los demás signos, como lo pueden ser las imágenes, "la moda, los gestos, la comida", las señales de tránsito. Beuchot indica que por SIGNO se entiende todo aquello que representa a otra cosa, que está en lugar de otra cosa. "La cosa representada es el significado". Asimismo, menciona que los signos pueden ser naturales o artificiales. 
Respecto a la contribución de Pierce. Beauchot señala que este autor concibió a la semiótica como el estudio del signo en general, esto es, de todas las clases de signos. De tal modo, estudia toda clase de signos más allá de lo lingüístico. "El signo se da en una relación triádica. El signo es una cosa que representa a otra para alguien. Es decir, hay un signo o representamen, hay una cosa u objeto, y hay un intérprete... El intérprete se da en una entidad con la que interpreta, es el interpretante, y puede ser un concepto, una acción o un hábito. Y resulta que este interpretante es un signo de ese signo que se interpretó. Es decir, es un signo de signo, un signo de segundo orden...En segundo lugar el signo se divide en índice, ícono y símbolo. El índice es el signo inmediato, casi natural que representa de modo directo, por ejemplo, un grito en la calle, significa al que lo emitió, las nubes representan la lluvia, el humo al fuego, etc.

"El ícono es un signo intermedio, que tiene algo de natural y algo de artificial, pues es impuesto por el hombre, pero se tiene que basar en algo de la realidad y contener alguna semejanza o analogía con ella; por ejemplo, el emblema de la justicia... El símbolo es totalmente arbitrario, (aqui toma la palabra en su sentido original griego, usado por Aristótelesl como signo convencional)..."

En Introducción al conocimiento de la imagen, Calderón Sánchez nos indica que para Pierce un símbolo es un representamen referido al objeto por convención, hábito o ley, su carácter representativo consiste precisamente en que es una regla que determina a su interpretante. Para Zamora Águila un símbolo es un supersigno al que hemos cargado de valores culturales. Es decir, la característica del símbolo es que está relacionado de manera arbitraria con su objeto. 
Mimo Rotella

En cambio, entre un índice y un objeto o representamen la relación es completamente casual, como entre nuestra sombra y nuestra persona, o bien nuestra huella digital o la huella de nuestro pie en la arena. Es decir, un índice es genuino y tiene una relación genuina con su objeto. Y aunque tenga esta relación genuina, el índice no se parece mucho al objeto.
Según Humberto Calderón Sánchez, un ícono es un representamen cuya calidad es una primeridad. Es decir, entre el ícono y lo representado hay una relación de semejanza. El ícono podría entenderse como semejante a su objeto y ello depende de una escala de iconicidad. Pierce reconoce tres tipos de íconos: Imágenes, diagramas y metáforas.

Oscar Muñoz

sábado, 17 de septiembre de 2011

Scarlet y el pubis

Por Vicente Verdú
Texto tomado del diario El País, 17 de septiembre de 2011



¿Le han robado las fotos de desnudos a Scarlett Johansson o se las ha hecho ella y su marketing robar expresamente? O en todo caso, ¿en qué cabeza cabe que en la ducha o en el tocador se haga ella a sí misma fotos en cueros y las guarde después en un móvil que se mueve por todas partes?

La mirada del cuerpo a pelo vale menos que el fisgoneo promiscuo por los objetos de alrededor
Pero, a lo mejor, podría ser. Podría aceptarse que padeciera esa manía. El narcisismo es mistérico. Pero, además, las actrices o los ronaldos tienden a sentirse iconos para sí mismos y acostumbran a ser tan atrabiliarios como desorbitados.

Si hay algo, sin embargo, que hoy ocurre con los medios de comunicación audiovisual es que han hecho pasar de lo privado a lo público y del pudor a la exhibición con la proliferación creciente de las webcams. Como consecuencia, ya no es tanto el desnudo del cuerpo de la actriz o el ídolo lo más vistoso, sino el desnudo del medio interior, la arquitectura interior, donde se desnuda y yace.
La intimidad de una casa o de un dormitorio, la intimidad de un cuarto de baño o una cama deshecha puede ser una oferta sexual mucho mayor que un cuerpo sucinto, un cuerpo sin ropa y aislado del escenario natural donde se gesta.

O bien, el domicilio o la habitación, los objetos, los muebles y los espejos que forman el entorno del desvestido neto poseen un plus de excitación informativa. La gran atracción pues de las llamadas sexcams, en constante ascenso entre los usuarios de la Red, se apoya por tanto menos en la coqueta anatomía del personaje que en su figura más la especial decoración alrededor.

No se penetra el cuerpo sucinto, sino encuadrado. La mirada del cuerpo a pelo vale menos que el promiscuo fisgoneo por los objetos asociados de alrededor. Los cuerpos se parecen demasiado entre sí, pliegue arriba, pliegue abajo, pero los hogares necesariamente son mucho menos iguales, están plagados de sorpresas y, a la fuerza, poseen más signos y frunces por desbrozar y juguetear con ellos.
De otra parte, el contacto sexual entre los cuerpos ha ido perdiendo cotización. A mayor facilidad de los encuentros eróticos, menor valor de sus logros en las escalas de apreciación social. El sexo siempre es muy divertido individualmente pero se halla cada vez menos retribuido.

La superación del cuerpo enteco por la franquicia del hábitat entero, la expansión del morbo del desnudo hasta el morbo de la alcoba viene a ser hoy la materia prima presentada por las mejores sexcams.

La pequeña cámara enseña un fondo complejo impregnado del primer plano del amo. Enseña el trasfondo de su condición y cambia la pobre experiencia de observar una parcela de carne humana, sea el pubis o no, por la interesante visión del lugar donde esa carne duerme, se acicala, tose o acaso se suicida.

El sexo óptico adquiere así una penetración en la intimidad no sobre el cuerpo sin más, sino sobre el cuerpo con su guarnición y de la guarnición adherida como pieza de un cuerpo mayor, más diferencial e interesante.

Sin ser iguales, todos somos muy parecidos desnudos, pero los hogares, sin ser iguales, son mucho más desiguales que la desnudez. Ver a alguien en cueros resulta al cabo mucho menos que escudriñar en los pormenores de su guarida.

La casa, la alcoba, la ducha expuesta al otro, procura un plus al eventual disfrute sexual del otro, mucho mayor que el que propicia el fotomatón.

El tiempo que hoy somos capaces de prestar atención a un cuadro, una noticia o una foto se ha reducido una quinta parte en unos 20 años, de modo que si existe goce efectivo es semejante al fogonazo de un flash. El simple cuerpo desnudo es al coche eléctrico como su silencio al deleite sin contaminación.

Por el contrario, una alcoba, un cuarto de baño, un vestidor en donde el desnudo se expone cadenciosamente vuelve a ser la escena de una buena cetrería para la que se requiere mayor habilidad, finura y educación.

Scarlett Johansson o cualquiera otra de su mismo estatus no pueden ya conformarse con ofrecer al voyeur contemporáneo el aburrido top-less de siempre o la insignificante morfología de su sexo, sino algún lote escénico más por donde se pasea, se adormece, piensa, se depila. Es decir, el repertorio casi completo de todo aquello que forma parte de la comunicación, limpia o sucia, dulce o acre, en el multipolar universo del deseo y el sexo.

martes, 13 de septiembre de 2011

Alegoría sobre la Caverna de Platón

Esta es una breve alegoría sobre el pasaje de la Caverna de Platón, que se encuentra en el libro de La República. En general el video es bueno, sin embargo, debemos revisar con detalle a partir de la mitad y tener cuidado con el final, ya que no se ciñen con literalidad a lo que planteaba el filósofo griego.  De hecho, no se toca el tema del conocimiento.


martes, 14 de junio de 2011

Sobre el Dadá


Para Dietmar Elger, el Dadá no era un movimiento exclusivamente artístico sino literario, musical y filosófico. “Era todo eso y al mismo tiempo todo lo contrario… A grandes rasgos, el período de actividad del movimiento dadaísta puede establecerse entre 1916 (año en que se funda en Zurich el cabaret Voltaire)  y comienzos de los años veinte, época en la que en París se da por finiquitado el dadaísmo…”.[1]

Hana Höch

En Rastros de Carmín, una historia secreta del siglo XX, Greil Marcus sostiene que el ‘dadá , complejo movimiento internacional, fue esencialmente un ataque a las tradiciones tanto artísticas como políticas. Sus primeras actuaciones públicas fueron pensadas para ultrajar lo convencional, pero todas las manifestaciones tenían en común un comportamiento antisocial, el nihilismo y un deseo de provocar una gran conmoción…’.

El dadá fue una leyenda de libertad sólo después del hecho; en el momento en que ocurrió era un mito gnóstico del siglo XX. Era una historia secreta no sólo de la Gran Guerra sino de toda la poesía de tengo-una-cita-con-la-muerte escrita para extraer un significado de la guerra, o en términos dadá, para justificarla.[2]


Raoul Hausmann

Raoul Hausmann 
El clima político que se vivía en Europa a principios del siglo XX fue propicio para la expansión del fotomontaje dadaísta, que se desarrolló en Berlín, París y Moscú, donde adquirió distintos nombres; por ejemplo, el renombrado fotógrafo John Heartfield nombraba a sus imágenes como Foto-Graphik, Foto-Plakat o Foto-Einbäde.[3] En la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el fotomontaje fue nombrado como constructivismo y se puso al servicio ideológico del partido comunista.


[1] Dietmar Elger Dadaísmo Ed. Taschen., p. 6
[2] Greil Marcus, Rastros de Carmín, una historia secreta del siglo XX. Barcelona. Anagrama, 2005, p. 208
[3] Frizot, A new History of Photography Printed in Italy. Ed. Köneman, 1998., p. 431





miércoles, 26 de enero de 2011

Sobre el bisonte y la realidad virtual. Frente a la escena.




En el texto Del Bisote a la realidad virtual, escrito por Roman Gubern, se nos presenta un panorama sobre la relación que hemos sostenido con las imágenes, como productos culturales. El texto es un análisis de la evolución histórica de la imagen, y va desde los conceptos griegos hasta abarcar la llamada imagen virtual.
Del primer capítulo, intitulado Frente a la Escena, destacamos que de acuerdo a este autor, las industrias culturales transnacionales están tratando de imponer una especie de "uniformización estética e ideológica planetaria". Es decir, el gusto por algunas imágenes, y esto habría que subrayarlo tal cual lo hace Gubern, se nos impone desde esos centros de producción visual y cultural, que han logrado penetrar el imaginario colectivo de casi todo el mundo. La estética y la música pop se imponen desde el centro a las periferias.
Asimismo, el autor indica que esta profusión de imágenes en tercera dimensión, imágenes virtuales podrían hacer que nuestras primeras ima´genes bidimensionales parezcan insuficientes o bien aburridas.
El llamado hiperrealismo y la realidad virtual nos están entregando aparentemente copias fidelísimas de la realidad . Y esto constituye, de acuerdo a Gubern, el engaño de los sentidos, el engaño a la inteligencia.
"Se quiere hacer creer al observador colocado ante la imagen que está en realidad ante su referente y no ante la copia".
Sin embargo, el espectador debe ser muy consciente de que se encuentra ante un simulacro, ante una copia muy bien hecha que intenta persuadir nuestros sentidos. Hoy en día podemos apreciar este tipo de imágenes de manera frecuente en algunos museos, como es el caso del Papalote, en su pantalla IMAX y su domo digital, que entretienen a la gente además de otorgarles ciertas experiencias que las generaciones pasados no tuvieron. Este tipo de imagen, fascinantes e inquietantes se ven en distintos escenarios, no sólo como el mencionado, sino en aquellos relacionados a las pulsiones sexuales, a lo lúdico, en el caso de loss videojuegos, a lo científico, en el caso de varias disciplinas, como la arquología y la medicina.
En algunos casos, este tipo de imagen se torna críptica e incomprensible para muchas personas, por lo que Gubern no duda en calificarla de imagen laberinto, es decir, "aquella que no dice lo que muestra o lo que aparenta, pues ha nacido de una voluntad de ocultación, de conceptualidad o de criptosimbolismo".
Sobre la evolución del concepto imagen, Gubern indica que en el antiguo Latín, la palabra Imago se utilizaba esta palabra para hablar lo mismo de imagen, sombra y alma. Y la palabra griega Eidos, significaba a la vez idea (proyecto o modelo) y apariencia (como imagen u objeto) que es el origen etimológico de idolatría, idolomanía y de las imágenes eidéticas.
Del gesto de la doncella de Corinto, que pinta la silueta de su amado para conservar la imagen ante la ausencia, tenemos ya la presencia de lo virtual, o como diría Philippe Quéau, lo que está en potencia de ser. Gubern afirma que las leyendas sobre la pintura, fundamentaron la crítica de Platón hacia las representaciones visuales por estimarlas como un engaño a los sentidos, crítica que el filósofo griego detalló en la Alegoría de la Caverna, de la cual hablaremos más adelante.
Otro de los temas que aborda el catedrático e investigador español, es el de las pulsiones escópicas e icónicas, sobre las que dice que una responde a ese irresistible apetito de los seres humanos por ver, y refuerza su dicho con la alegoría bíblica de la mujer de Lot. Ver, mirar, nos causa miedo, pero también, y en muchas ocasiones fascinación. Somos "glotones ópticos" que caemos en los extremos de la iconomanía, de la iconofilia o idolomanía.
Y sobre la llamada Pulsión Icónica, el autor agrega que ésta es todavía un grado más elevado de formalización cognitiva en la cual vemos formas figurativas en los perfiles aleatorios de las nubes, estrellas o puntos luminosos. "La pulsión icónica revela la tendencia natural del hombre a imponer orden y sentido a sus percepciones mediante proyecciones imaginarias".

jueves, 13 de enero de 2011

Fotografía narrativa

Duane Michals, fotógrafo norteamericano de formación autodidacta es para quien esto escribe el mejor exponente de lo que podría denominarse como fotografía narrativa, incluso su obra es calificada como conceptual y de índole filosófica.


Michals destaca por incorporar a su obra textos que le otorgan sentido a las imágenes y a la vez, esos textos nos permiten jugar con el significado de las mismas imágenes.









Las imágenes fotográficas de este autor son una invitación para explorar las posibilidades del registro fotográfico. Michals crea escenarios en espacios urbanos donde pone en juego su imaginación al inventar breves historias cuyo final sorprende al espectador.